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Cuando la oscuridad ilumina nuevos caminos

¡Buenos días!
Alma de hierro: la luz que venció a la ceguera. A los 39 años, Edgar Carrillo perdió la vista, pero eligió reinventarse antes que rendirse. En el deporte encontró disciplina, propósito y un horizonte nuevo que lo llevó a convertirse en el primer atleta latinoamericano no vidente en completar el Ironman Cozumel. Su historia, contada en Alma de hierro, demuestra que incluso en la oscuridad pueden encenderse caminos capaces de transformar una vida.
Periodismo bajo fuego: la protección que nunca llega. En Guatemala, el Día del Periodista llega en un contexto de amenazas, impunidad y desprotección, especialmente en los departamentos donde informar es una actividad de alto riesgo. Aunque el gobierno presentó una política de protección que incluye a periodistas, el gremio rechaza ser mezclado con activistas y denuncia que la propuesta no responde a su realidad. Sin un sistema especializado, la violencia sigue avanzando y la pregunta permanece: ¿quién protege realmente a quienes informan?
Honduras vota entre polarización y tres rutas de poder. El análisis de Reynaldo Rodríguez plantea que el país centroamericano llega a las urnas en un escenario de alta polarización y sin mayorías claras, donde cada posible ganador —Nasralla, Moncada o Asfura— enfrentaría desafíos profundos de gobernabilidad. El resultado definirá no solo quién gobierna, sino el modelo político que marcará la ruta 2026–2030.
Regalo al lector. Boletín Semanal sorteará entre sus lectores el libro Alma de Hierro, de Edgar Carrillo. Deja tus datos y participa aquí. ¡Mucha suerte!


ATLETA GUATEMALTECO NO VIDENTE
Edgar Carrillo: “El miedo nunca se vence del todo, pero sí se aprende a caminar con él”
Por: Miguel Rodríguez
A los 39 años, una infección dañó el nervio óptico de ambos ojos. El diagnóstico fue contundente: no había nada que hacer. Poco a poco, la vista comenzó a apagarse. En ese momento, cuando la oscuridad parecía cerrarle el mundo, Edgar Carrillo eligió otra ruta: la de reinventarse.
Edgar no habla de pérdidas, sino de caminos que se abren donde otros solo ven finales. Entre carreras, entrenamientos y desafíos, convirtió el silencio visual en disciplina, en fuerza y en un modo distinto de mirar la vida. Cada meta alcanzada lleva consigo un matiz de nostalgia y reflexión, pero también una certeza luminosa: la determinación puede transformar el miedo en impulso y los límites en horizontes infinitos de posibilidad.
Ese recorrido de resistencia se despliega en su libro Alma de hierro. La historia de Edgar Carrillo. Y su mayor hazaña —convertirse, a los 55 años, en el primer atleta latinoamericano no vidente en completar el Ironman Cozumel, en México— no solo testimonia su coraje, sino que reafirma su mensaje: incluso en la oscuridad, siempre hay un camino que se puede encender.
¿Cómo fue el proceso de adaptarse a la discapacidad?
—Fue un proceso complejo, lleno de frustración, dudas y momentos de depresión. El deporte me ayudó a cambiar esos sentimientos negativos y darme cuenta de que, a pesar de la ceguera, podía lograr cosas significativas.
¿Cómo fue su vida deportiva antes de perder la vista?
—Antes de perder la vista, practicaba deporte de manera recreativa, corría y asistía al gimnasio, pero nada formal. Era un pasatiempo, una forma de mantenerme activo y saludable. Tras perder la vista, mi rutina cambió drásticamente y decidí involucrarme en el triatlón como desafío personal y forma de ocupar mi tiempo de manera constructiva.
¿Cuál fue el primer paso para involucrarse en competencias?
—El primer paso fue familiarizarme con la natación, la bicicleta y la carrera, enfrentando desafíos que nunca imaginé. Poco a poco, cada entrenamiento me permitió desarrollar habilidades, confianza y disciplina. El deporte se convirtió en un motor de motivación, enseñándome que podía superar cualquier obstáculo con esfuerzo y determinación.
¿Qué ha sido más importante, el apoyo de su entorno o la fortaleza mental, para superar los retos?
—Ambos factores son fundamentales y se complementan. Sin el apoyo de familiares, amigos y guías, la fortaleza mental por sí sola no sería suficiente para avanzar. Del mismo modo, tener apoyo externo no garantiza resultados si no se cuenta con resiliencia y disciplina interna.
La combinación de ambas fortalezas me permite enfrentar desafíos constantemente. La motivación externa me impulsa y la fortaleza interna me sostiene. Cada logro alcanzado es fruto del equilibrio entre el respaldo cercano y la convicción de que puedo superar cualquier dificultad.
¿Cómo descubrió su verdadero potencial deportivo?
—Lo descubrí de manera gradual. Comencé con carreras cortas y fui ampliando distancias progresivamente. Cada meta cumplida reforzaba mi confianza y me enseñaba que los límites que percibía estaban más en la mente que en mi capacidad física. La constancia fue clave para superar barreras y descubrir mi verdadero potencial.
¿Qué impulsa su deseo de seguir adelante y enfrentar nuevos desafíos a pesar de las dificultades?
—La sensación de logro tras cumplir objetivos me motiva constantemente. Cada meta alcanzada me recuerda que soy capaz de superar cualquier obstáculo. Además, la inspiración que recibo de otras personas, quienes se sienten motivadas por mi ejemplo, fortalece aún más mi determinación.
Mi compromiso no es solo personal, también lo es con quienes me apoyan. Cada reto superado refleja el esfuerzo conjunto con mis guías, familiares y amigos. Esta combinación de motivación interna y reconocimiento externo me impulsa a enfrentar nuevos desafíos y mantenerme activo en el deporte.
¿Cómo enfrenta el miedo en la vida y en deportes de alto rendimiento?
—El miedo es natural y cumple un papel de protección, pero también puede ser un estímulo si se aprende a manejar. En triatlones, la natación en aguas abiertas con corrientes y olas genera temor, pero enfrentarlo es imprescindible para progresar en la competencia.
Con experiencia, he aprendido a dominarlo mediante disciplina, preparación y concentración. Cada logro se convierte en una prueba de que el miedo puede transformarse en motivación. Afrontar estas situaciones fortalece la confianza y demuestra que los límites personales pueden superarse con constancia y enfoque.
¿Sintió en algún momento que tenía límites deportivos?
—Al iniciar en triatlón, me limitaron a la distancia sprint por ser ciego. Acepté inicialmente, pero decidí que podía ir más allá. Con guías y preparación constante, avancé a distancias estándar, medias y finalmente Ironman, superando las restricciones iniciales.
Romper límites requiere disciplina, constancia y confianza. Cada desafío superado demuestra que los límites son principalmente mentales. El apoyo de guías y familiares fue importante, pero la determinación interna fue el motor que me permitió avanzar, establecer nuevas metas y expandir mis horizontes deportivos sin restricciones.
Durante todo este recorrido, ¿hubo algún momento en el que pensó en rendirse y cómo logró sobreponerse a él?
—Sí, claro que hubo momentos de duda, sobre todo al enfrentar entrenamientos largos o cuando sufrí lesiones. Hubo días en que sentía que no podía más, que el esfuerzo no valía la pena. Pero recordaba a las personas que confiaban en mí, mis guías, mi familia, y ese compromiso con ellos me hacía levantarme.
¿Qué mensaje daría a personas que están enfrentando una discapacidad y dudan de su potencial?
—Que nunca dejen de esforzarse, trabajar y creer en sí mismos. Con perseverancia y determinación, siempre habrá oportunidades y alguien que los apoye. La discapacidad no define el potencial ni limita la capacidad de alcanzar metas.
Es fundamental reconocer el valor propio y mantener la motivación constante. Cada pequeño avance refuerza la confianza y abre nuevas posibilidades. La constancia, el esfuerzo diario y la creencia en uno mismo permiten superar obstáculos significativos y alcanzar objetivos que parecían inalcanzables, demostrando que siempre es posible avanzar.
Ha mencionado que sus guías fueron esenciales en su trayectoria. ¿Qué aprendió de ellos más allá del deporte?
—Mis guías me enseñaron la importancia de la confianza, la paciencia y la empatía. No solo me ayudaron a correr o nadar, sino que me demostraron que los lazos humanos son fundamentales. Aprendí que confiar en alguien y dejar que otros te acompañen en tu camino no es debilidad, sino fortaleza. Cada consejo, cada palabra de ánimo, cada gesto de apoyo me mostró que los logros individuales siempre son colectivos en esencia.
¿Cómo surgió la idea de escribir su libro?
—La idea nació al compartir experiencias en redes sociales tras cada competencia. Con el tiempo, reuní textos, fotografías y vivencias que documentaban mi trayectoria personal y deportiva.
¿Cuál fue el proceso de estructuración del contenido?
—El libro combina mi historia antes de perder la vista y mi vida como atleta, organizada cuidadosamente en capítulos que reflejan aprendizajes, caídas y logros. El objetivo principal fue motivar e inspirar a otros, mostrando que los desafíos pueden superarse con disciplina, esfuerzo y apoyo, y que cada obstáculo es una oportunidad para crecer y aprender.
¿Qué representa para usted el título Alma de hierro y cómo lo relaciona con su experiencia de vida?
—Simboliza resiliencia y fortaleza frente a adversidades. El hierro se purifica con esfuerzo y resistencia, al igual que el ser humano debe superar desafíos para desarrollar su máximo potencial.
La disciplina, constancia y superación personal forman un “alma de hierro” que resiste y brilla a pesar de dificultades. Cada obstáculo enfrentado fortalece la convicción y me demostró que, con determinación y perseverancia, es posible transformar la vida, alcanzar objetivos y construir un carácter sólido que inspire a otros a perseverar ante la adversidad.
¿Qué sintió y en quién pensó al cruzar la meta del Ironman por primera vez, tras tantos sacrificios?
—Al cruzar la meta, sentí dolor extremo, agotamiento y emoción indescriptible. Las lesiones y sacrificios previos hicieron que cada paso tuviera un valor inmenso, y las lágrimas fueron inevitables.
Pensé en mi guía Álvaro, en familiares, en mi madre y los esfuerzos que hizo para que saliera adelante, amigos y entrenadores que hicieron posible el logro. Cada meta alcanzada refleja no solo mi esfuerzo, representa el respaldo de quienes creen en mí. La experiencia fue un reconocimiento a la perseverancia, el trabajo constante y la colaboración que permitió cumplir un objetivo que parecía inalcanzable.
Su obra no solo habla de deporte, sino también de su vida. ¿Qué mensaje espera que llegue a quienes enfrentan desafíos?
—Espero que comprendan que no importa cuál sea el obstáculo, siempre hay una manera de seguir adelante. Que cada persona tiene un potencial que a veces ni siquiera imagina y que, con constancia, disciplina y apoyo, se pueden transformar los desafíos en oportunidades. Quiero que quienes lean mi historia se inspiren a actuar, a no rendirse y a creer en su capacidad de superación, incluso en momentos que parecen imposibles.
Si pudiera hablar con el Edgar de hace veinte años, ¿qué mensaje le daría para prepararlo para lo que vendrá?
—Le diría que no sabe a lo que se va a enfrentar… pero que dentro de él ya existe la fuerza, el coraje y la valentía que necesitará para superar cada prueba. Le recordaría que lo que está viviendo no es nada comparado con las recompensas que encontrará en el futuro, y que confíe en ese camino aunque a veces parezca incierto.
Le diría que siga avanzando, que no dude de sí mismo, porque tiene todo lo necesario para levantarse una y otra vez. Y, sobre todo, le diría que un día entenderá que cada caída, cada pérdida y cada duda tenían un propósito, y que ese propósito lo llevará a convertirse en la persona que siempre estuvo destinada a ser.
Fotos: Diego Cabrera / República
Doménica Villeda y Luis Enrique González
Protección a periodistas, el Estado mira hacia otro lado
1 886 palabras | 5 minutos de lectura

Este 30 de noviembre, Guatemala conmemora el Día del Periodista, una fecha que debería celebrarse con orgullo por la labor de quienes informan, investigan y denuncian. Sin embargo, la realidad es otra: el periodismo, sobre todo en los departamentos, sigue siendo una profesión de alto riesgo, marcada por amenazas, agresiones y, en casos extremos, asesinatos. Y lo más preocupante: no existe un sistema efectivo que garantice su protección.
El pasado 13 de noviembre, el gobierno presentó la Política Pública para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos 2025-2035, asegurando que también incluiría a periodistas. Pero la propuesta ha generado más dudas que certezas. Consultados por este medio, comunicadores de distintas regiones del país no se sienten representados en esa política y rechazan ser incluidos en el mismo “bolsón” que los activistas.
“Para mí sería algo mejor, algo así como muy individualizado. Una cosa son los activistas y otra cosa los periodistas”, señala un reportero del nororiente que prefiere no ser citado por temor a represalias.
La vulnerabilidad se acentúa fuera de la capital. En Zacapa, Chiquimula, Jutiapa y otras zonas del oriente, el ejercicio periodístico se convierte en una actividad de supervivencia.
“Aquí hay un sistema de justicia vencido”, afirma el periodista consultado. “Si uno denuncia una amenaza, más tarda en poner la denuncia que en recibir represalias. Por eso nadie se atreve a investigar temas sensibles”.
El caso de Luis Lima, de Zacapa (2013), asesinado tras tocar asuntos delicados, sigue siendo un recordatorio brutal de lo que significa ejercer el periodismo independiente en el interior del país.
“Cuando tocó puntos complicados, vino la muerte”, recordó un comunicador consultado. La impunidad es la norma: periodistas secuestrados y desaparecidos, como el caso de Milton Polanco, de Jutiapa, quien sigue sin aparecer desde febrero de este año. “¿Quién ve esos casos? No hay un sistema de protección”, se insiste.
Occidente: silencio impuesto por el miedo
Un periodista de Occidente, que prefiere omitir su nombre por seguridad, coincide en que la política anunciada no responde a la realidad del gremio.
“No podemos mezclar el agua con el aceite. El periodista está amparado en el artículo 35 de la Constitución y en la Ley de Emisión del Pensamiento. No somos activistas”, afirma.
Para él, la propuesta del gobierno refleja “asesoría inapropiada” y advierte que etiquetar a los periodistas como activistas puede generar estigmas ideológicos: “Van a decir que somos de izquierda, cuando el periodista debe ser imparcial”.
Sobre las acciones urgentes, plantea una visión integral: “La seguridad empieza con dignificación salarial y previsión social. Muchos colegas no tienen seguro médico ni para su equipo. Si el Estado garantiza salud, justicia y seguridad, como dice la Constitución, el periodista podrá trabajar con independencia”.
Pero la realidad es otra: “Aquí no podemos publicar nada sobre narcotráfico. Si lo hacemos, nos matan. Es plata o plomo. Por eso nadie investiga alcaldes financiados por el crimen organizado. No hay garantías para la familia ni para uno mismo”.
La posición de la APG: voluntad política, pero falta hoja de ruta
Mario Recinos, presidente de la Asociación de Periodistas de Guatemala (APG), reconoce que la política anunciada es un avance, pero advierte que el reto está en su implementación.
“Lo más importante es que en este momento vemos una decisión política, una voluntad política. Pero hay que definir la hoja de ruta y establecer que todo el mundo sepa realmente que esa política va a generar un programa de protección”, señala.
Recinos recuerda que el debate sobre un sistema de protección para periodistas no es nuevo.
“Hace años se llegó a un consenso entre varios sectores; incluso se estuvo a punto de que el Ministerio de Gobernación lo implementara con la firma del presidente Giammattei, pero hubo problemas en su estructura y funcionamiento”, explica.
Ana Fresse, directora de diplomados para periodistas, es contundente: “Definitivamente no se mete en el mismo bolsón porque estamos hablando de dos cosas muy diferentes. Los periodistas trasladan información, son controladores sociales ante la ausencia de justicia, pero no son activistas”.
Para la entrevistada, la decisión del gobierno de incluirlos en la misma categoría es “otro desacierto más”.
Fresse advierte que los periodistas, fuera de la ciudad de Guatemala, son los más desprotegidos y enfrentan riesgos extremos: narcotráfico, tráfico de armas, trata de personas, migración irregular, tala ilegal y hasta tráfico de ganado.
“Ellos quieren reportar eso y están en el ojo del huracán. ¿Cómo esta política los va a proteger? No lo sabemos”, cuestiona.
Además, señala otro problema: la falta de representatividad. “Las cámaras y asociaciones no representan del todo bien a los periodistas. Hay intereses, ideologías, falta de modernización. El gremio necesita depurarse y actualizarse”, afirma.
Enfatiza que la protección debe incluir representación real, capacitación y tecnología. “Ya ni corresponsales existen. Les falta reconocimiento y herramientas para adaptarse a la era digital”, concluye.
Análisis crítico de la política
El 13 de noviembre de 2025, el Gobierno presentó la Política Pública para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos 2025-2035, un documento que, en apariencia, busca fortalecer la seguridad de quienes enfrentan riesgos por su labor. Pero un análisis detenido revela que la política trasciende el mandato original de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se convierte en una herramienta de reconfiguración institucional con un fuerte contenido político.
El corazón del problema está en la definición excesivamente amplia de “persona defensora”. Bajo este concepto, la Política agrupa a organizaciones, comunidades indígenas, activistas territoriales, operadores de justicia, comunicadores comunitarios y periodistas en una sola categoría. Este ejercicio de uniformización ignora que los riesgos son distintos. Para el periodismo, cuya labor implica investigar al poder, la amenaza es concreta y directa. Sin embargo, en la Política queda diluida entre actores de intereses diversos, lo cual impide diseñar medidas reales y específicas.
Desde el punto de vista jurídico, la Política descansa en fundamentos débiles. Aunque se ampara en tratados internacionales y en el Plan K’atun, no demuestra que exista una obligación constitucional de crear un régimen especial para “defensores”. La Constitución garantiza protección para toda persona, sin distinciones ideológicas ni políticas. Crear categorías privilegiadas, sin criterios objetivos y sin respaldo legislativo, vulnera principios como igualdad ante la ley, certeza jurídica y separación de poderes.
Por todo ello, esta Política no debe celebrarse como un avance para la libertad de prensa. Guatemala necesita un mecanismo técnico, especializado y jurídicamente sólido para periodistas, no una política amplia que diluye sus riesgos reales y potencialmente afecta el equilibrio institucional del país.
Un llamado urgente en el Día del Periodista
Este 30 de noviembre, mientras se entregan reconocimientos y se pronuncian discursos sobre la importancia de la prensa libre, conviene recordar que en Guatemala ser periodista es una profesión de alto riesgo, especialmente fuera de la capital. La política anunciada por el gobierno es un primer paso, pero insuficiente si no se traduce en acciones concretas: protocolos, fiscalía especializada, protección real y diferenciada.
Porque la pregunta sigue siendo la misma: ¿Quién protege a los periodistas? Hoy, la respuesta es inquietante: nadie. Y mientras eso no cambie, el silencio seguirá ganando terreno, la autocensura se impondrá y la democracia perderá una de sus voces más esenciales.
UN MENSAJE DE LA MUNICIPALIDAD DE ANTIGUA GUATEMALA
MarbEx moderniza el parqueo en Antigua

El MarbEx (marbete digital de estacionamiento), moderniza el control en la vía pública al agilizar procesos, fortalecer la transparencia, reducir el uso de papel y permitir a los agentes verificar el pago mediante la lectura de placas. El sistema ofrece varias modalidades: MarbEx diario, de larga estadía, anual y el MarbEx Digital Anual gratuito para vecinos antigüeños.
Las tarifas para automóviles son de Q10 de lunes a jueves y Q20 fines de semana, semana santa y días festivos. En motocicletas, los costos van de Q5 a Q10, según el día. El MarbEx puede adquirirse en línea a través del portal municipal, con agentes de la PMT o en Tesorería Municipal.


Por Reynaldo Rodríguez
Honduras celebra elecciones generales este domingo 30 de noviembre, en una jornada única en la que se renovarán los principales órganos del Estado. La contienda definirá la Presidencia de la República, el Congreso Nacional, la representación ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y las 298 corporaciones municipales. El proceso se organiza bajo un esquema de una sola vuelta presidencial, donde el aspirante más votado obtiene la victoria sin obligación de alcanzar mayoría absoluta. La fórmula presidencial incluye a la persona titular y a tres designados presidenciales –figura análoga a la vicepresidencia –, que asumirán el 27 de enero de 2026 para un período de cuatro años.
En el ámbito legislativo, los ciudadanos elegirán a 128 diputados propietarios y 128 suplentes que integrarán el Congreso Nacional. Los escaños se distribuyen en 18 circunscripciones departamentales mediante un sistema de representación proporcional de lista abierta, que permite al elector seleccionar candidatos dentro del mismo partido. A nivel regional, Honduras también nombrará a 20 diputados propietarios y 20 suplentes al PARLACEN, igualmente bajo un mecanismo proporcional.
A escala local, la elección abarca las 298 alcaldías del país, cada una encabezada por un binomio de alcalde y vicealcalde, además de un número variable de regidores que conforman las corporaciones municipales. Estas se integran en función del peso relativo de cada planilla partidaria en el municipio, manteniendo un criterio proporcional que refleja la fragmentación local del voto.
El proceso está administrado por el Consejo Nacional Electoral (CNE), encargado de la logística, el padrón, los materiales y los resultados preliminares. El Tribunal de Justicia Electoral (TJE) resolverá impugnaciones y controversias en última instancia. Más de 6.5M de hondureños están habilitados para votar, incluyendo una diáspora creciente en los Estados Unidos que participa exclusivamente en la categoría presidencial. La elección definirá la arquitectura política del período 2026–2030 en un contexto de fuerte polarización y escrutinio internacional.
Escenarios posibles
Victoria de Salvador Nasralla
Una victoria de Salvador Nasralla abriría un escenario de gobernabilidad condicionada. Llegaría a Casa Presidencial con un mandato de cambio frente a Libre y al Partido Nacional, pero con una base partidaria débil y un Congreso previsiblemente altamente fragmentado, lo que obligaría a construir coaliciones ad hoc con liberales tradicionales, nacionalistas y fuerzas minoritarias. En términos de legitimidad, su capital principal sería la narrativa anticorrupción y su historial en declive como opositor al bipartidismo, pero enfrentaría un doble desafío: gestionar las expectativas de una ciudadanía fatigada y contener la resistencia de élites políticas y económicas que lo ven como un actor imprevisible. Nasralla entraría al poder con un número elevado de jugadores veto, una disciplina partidaria baja – pues su partido responde a otras élites – y un alto riesgo de conflicto Ejecutivo–Legislativo, especialmente en reformas fiscales, reordenamiento del sector energético y políticas de seguridad. Sin una coalición programática mínima, el gobierno Nasralla podría derivar en parálisis decisoria y creciente dependencia del decreto.
Victoria de Rixi Moncada
Una victoria de Rixi Moncada bajo acusaciones generalizadas de fraude abriría un escenario de legitimidad erosionada desde el primer día. La oposición – con Nasralla y el Partido Nacional al frente – tendería a desconocer el resultado, activando recursos ante el TJE, movilización callejera y presión internacional. En términos de gobernabilidad, el nuevo Ejecutivo enfrentaría un Congreso hostil o, en el mejor caso, poco cooperativo, con incentivos para bloquear nombramientos clave, reformas fiscales y acuerdos internacionales. Moncada entraría al poder con un déficit de legitimidad de origen, altos niveles de polarización y un aumento de los actores veto informales – movimientos sociales, gremios y élites económicas –. La narrativa de fraude podría cristalizarse en una crisis de reconocimiento del gobierno, con riesgo de parálisis institucional, escalada represiva en la gestión de protestas y dependencia creciente de decretos y medidas excepcionales para mantener el control político.
Victoria de Nasry “Tito” Asfura
Una victoria de Nasry Asfura configuraría un escenario de restauración conservadora con énfasis en gestión técnica y reconstrucción de alianzas tradicionales. Su principal activo sería la gobernabilidad negociada: el Partido Nacional conserva estructuras territoriales fuertes y capacidad de articulación en el Congreso, lo que permitiría construir una coalición mínima estable con liberales tradicionales y otros sectores minoritarios. Sin embargo, enfrentaría un serio déficit de legitimidad social, debido al desgaste del nacionalismo tras el período Hernández y a la desconfianza acumulada en sectores urbanos y jóvenes. Asfura entraría al poder con una disciplina partidaria alta, un Ejecutivo moderadamente fuerte y un riesgo medio de contestación social, especialmente si impulsa ajustes fiscales, reformas en seguridad o proyectos de infraestructura con costos distributivos. El punto de inflexión externo vendría de la estrategia de Washington: la posibilidad de que Donald Trump indulte a Juan Orlando Hernández podría reactivar segmentos del electorado que ven en el antiguo orden una fuente de estabilidad, alterando los incentivos electorales y fortaleciendo el voto por Asfura como vehículo de retorno al statu quo previo.
![]() Por: Glenda Sánchez | ![]() Por: Miguel Rodríguez |




