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Cuando la mesa cuenta historias

¡Buenos días!
El chef que convierte cada cena en una historia viva. Más que cocinar, Marcos Godoy crea experiencias inmersivas donde literatura, arte y memoria se sirven en cada plato. Para él, la comida es un puente emocional: un relato compartido que empieza mucho antes de llegar a la mesa y permanece después en el recuerdo.
Claves de la ley que elimina el impuesto a las herencias. Una abogada explica de forma simple qué significa la reforma aprobada por el Congreso: las herencias ya no pagarán impuesto en Guatemala. También detalla a quiénes beneficia, qué pasa con las donaciones y cómo serán ahora los trámites.
Colombia vota entre crisis de seguridad, inflación y fuerte polarización. En el análisis de Reynaldo Rodríguez, el país enfrenta la renovación total del Congreso de la República y unas presidenciales marcadas por el deterioro del orden público y el alza del costo de vida.


CHEF ARGENTINO Y CREADOR DE A LA MESA GT
Marcos Godoy y sus cenas inmersivas: cuando la gastronomía cuenta historias

Por: Alice Utrera
Hay cocineros que buscan el plato perfecto. Otros persiguen la técnica. Marcos Godoy parece estar detrás de algo distinto: un momento.
Hablar con él es entender que su cocina no empieza en la cocina. Empieza mucho antes, en un recuerdo. En una voz familiar llamando desde otra habitación: “a la mesa”. Ese ritual doméstico —simple, cotidiano— terminó convirtiéndose en la esencia de todo lo que hoy crea.
Para Godoy, la comida nunca fue solo alimento. Es un vehículo. Un puente entre personas, emociones y memorias. Algo que une cuerpos, pero también espíritus. Por eso sus cenas no funcionan como restaurantes tradicionales, sino como experiencias donde el plato es apenas el inicio de una historia compartida.

La idea nació casi sin planearse. Entre conversaciones nocturnas con su amigo Alejandro Amarre, ambos fanáticos de Julio Cortázar, apareció una pregunta que cambiaría todo: ¿qué pasaría si un cuento pudiera comerse?
No era solo cocinar inspirado en literatura. Era interpretar una obra, leerla en voz alta, crear dinámicas artísticas entre plato y plato y convertir al comensal en parte activa del relato. Así surgieron las primeras cenas temáticas que, con los años, evolucionaron hacia universos completos donde conviven música, arte plástico, cine y gastronomía.
Antes que chef, Godoy se reconoce artista. Y quizá esa sea la clave.
Su cocina funciona como un lenguaje creativo más. Una forma de traducir cómo ve el mundo. No separa roles: el cocinero y el director creativo son la misma persona, un macrocosmos hecho de pequeños universos que se mezclan constantemente. Cada menú es una obra interpretativa, no una receta fija.

Curiosamente, no busca provocar una emoción específica. Ni sorpresa, ni nostalgia, ni incomodidad. Lo que le interesa es algo más difícil: crear las condiciones para que cada persona viva su propia experiencia.
Habla del desapego como una regla fundamental del oficio. Cocinar durante horas un estofado o un locro argentino implica aceptar que, cuando el plato llega a la mesa, ya no pertenece al cocinero. Pertenece a quien lo recibe. Igual que una obra de arte cuando encuentra a su espectador.
Las ideas de sus cenas comienzan lejos del sabor. Primero llega la emoción. Cuando trabaja sobre una obra literaria o una película, se permite vivirla como fan antes que como chef. Lee, investiga, se deja conmover. Después aparece la pregunta inevitable: ¿cómo convertir esa sensación en algo que pueda comerse?

El proceso puede tomar hasta cuatro meses. A veces más. La cena inspirada en IT, de Stephen King, implicó atravesar un libro de más de 1,600 páginas, rastrear referencias emocionales y construir platos que conectaran con la historia sin caer en el cliché del terror. El miedo, entendió, no estaba en el payaso, sino en la amistad, en la infancia y en los recuerdos compartidos.
Otras veces el desafío es aún mayor. Adaptar El jardín de las delicias, de El Bosco, significó interpretar una obra sin explicaciones del propio artista. Microuniversos dentro de un cuadro que terminaron transformándose en platos invertidos, texturas inesperadas y hasta una ensalada líquida. No se trataba de reproducir la pintura, sino de habitarla.
Las cenas se diseñan casi como una obra teatral. El comensal no observa: viaja. Entra al mundo del artista homenajeado, descubre procesos creativos, escucha historias detrás de discos o libros y participa activamente del relato mientras come.
Y, sin embargo, Godoy insiste en algo que parece contradictorio: la comida no es el centro.

Lo importante es la experiencia. La sobremesa. Ese instante posterior en el que la conversación se alarga y la noche se vuelve recuerdo. Si semanas después alguien recuerda cómo se sintió —más que lo que comió—, entonces el objetivo está cumplido.
No trabaja pensando en expectativas. Cree que planear demasiado el resultado puede romper la magia. Prefiere fluir, permitir que cada cena sea un organismo vivo donde cada asistente aporta algo distinto. Para él, cada comensal es un universo independiente que completa la obra.
Las confirmaciones llegan después, en pequeños gestos: un mensaje diciendo que alguien compró el libro del autor homenajeado, que escuchó nuevamente un disco o que algo se movió por dentro. Más que aplausos, lo que lo convence de seguir es una sonrisa al final de la noche o un abrazo inesperado.

En Guatemala, asegura, existe un momento gastronómico especial. Una escena diversa, curiosa y abierta a nuevas formas de entender la cocina. Cree que el público está listo para asumir la gastronomía como experiencia artística y no solo como servicio.
Cuando se le pide definirse, no duda demasiado. No se reconoce únicamente como chef.
Se siente narrador.
Porque, al final, cocinar para él es contar historias. Alimentar más allá del cuerpo. Repetir, de alguna manera, el gesto ancestral de las abuelas y las madres que cocinan para cuidar.
Una alquimia silenciosa donde la comida deja de ser comida y se convierte en memoria compartida.
Y donde cada cena empieza igual que siempre empezó todo: alguien llamando a reunirse alrededor de una mesa.
Fotos: Cortesía / República
Luis Enrique González
Cómo le beneficia la eliminación del impuesto a herencias y donaciones
1000 palabras | 6 minutos de lectura

María Andrea Cáceres, abogada y notaria especialista en materia inmobiliaria e infraestructura, explica los aspectos clave de la reciente reforma. Actualmente dirige el Observatorio de Derechos de Propiedad.
¿Qué gravaba exactamente el impuesto que se eliminó?
El Impuesto de Herencias, Legados y Donaciones, regulado por el Decreto Número 431 del Congreso de la República de Guatemala desde 1947, gravaba principalmente tres tipos de transmisiones patrimoniales:
Herencia: Es la transmisión del patrimonio total o una parte proporcional de los bienes, derechos y obligaciones de una persona fallecida a sus herederos. Es decir, cuando alguien muere, sus bienes pasan a las personas designadas por ley o por testamento, quienes reciben una cuota del patrimonio total.
Legado: Es una disposición específica dentro de un testamento mediante la cual el fallecido deja un bien determinado a una persona en particular. A diferencia de la herencia, el legado no implica una parte proporcional del patrimonio, sino un objeto concreto: por ejemplo, “dejo mi casa a mi sobrino” o “dejo mi vehículo a mi ahijado”.
Donación por causa de muerte: Es un acto por el cual una persona dispone que, al momento de su fallecimiento, determinados bienes pasen a otra persona. A diferencia de la donación entre vivos, esta solo surte efecto cuando muere el donante.
El impuesto se aplicaba sobre bienes muebles, inmuebles, dinero en efectivo, acciones nominales y valores cotizables que se transmitieran por cualquiera de estas vías.
¿Qué fue lo que se aprobó exactamente?
El Congreso aprobó la eliminación total del impuesto que se cobraba cuando una persona fallecía y sus bienes pasaban a sus familiares o herederos. Esto significa que ahora las herencias, legados y donaciones por causa de muerte ya no pagarán ningún impuesto. La ley fue aprobada el 10 de febrero de 2026 y entrará en vigor 30 días después de su publicación en el Diario Oficial.
¿Qué pasa con las donaciones entre vivos?
Esta es una distinción importante. Una donación entre vivos ocurre cuando una persona, estando viva, decide transferir gratuitamente un bien a otra persona, quien lo recibe de inmediato. Por ejemplo, un padre que regala una propiedad a su hijo mientras ambos viven.
Históricamente, las donaciones entre vivos ya habían sido excluidas del Decreto Número 431 desde 1992, cuando se emitió la Ley del IVA. Sin embargo, con la nueva reforma, el Decreto 6-2026 va más allá: ahora las donaciones entre vivos entre familiares cercanos también quedan exentas del IVA. Específicamente, están exentas las donaciones entre vivos hasta el segundo grado de consanguinidad (padres, hijos, abuelos, nietos y hermanos) y primer grado de afinidad (suegros y yernos/nueras). Esto significa que si usted quiere regalar una propiedad a sus hijos, padres o hermanos en vida, no pagará impuesto por esa transferencia.
¿Por qué es importante esta reforma para el derecho de propiedad?
El derecho de propiedad es un derecho humano fundamental reconocido en la Constitución de Guatemala. Este impuesto afectaba directamente ese derecho porque impedía que las familias conservaran íntegramente el patrimonio que sus seres queridos les dejaban. Cuando una persona heredaba una casa o un terreno, muchas veces no tenía el dinero en efectivo para pagar el impuesto, lo que la obligaba a vender el bien heredado, total o parcialmente, simplemente para cumplir con el fisco. En lugar de proteger el patrimonio familiar, el sistema lo penalizaba. Con esta reforma, se fortalece la certeza jurídica en la tenencia de bienes, se facilita la formalización de propiedades (especialmente inmuebles) y se permite que las familias guatemaltecas accedan más fácilmente a créditos usando sus propiedades como garantía, al tener títulos debidamente legalizados.
¿Por qué este impuesto afectaba tanto a las familias guatemaltecas?
Este impuesto tenía un efecto particularmente dañino por varias razones. Primero, no tomaba en cuenta si el heredero tenía dinero disponible para pagarlo: la ley asumía que todo heredero podía pagar, aunque lo único que recibiera fuera una casa que no genera ingresos. Segundo, las sanciones eran extremadamente severas: si no se liquidaba el impuesto en seis meses, se imponía una multa automática del 100 % del valor del impuesto, más un recargo del 1 % mensual. Esto contradice incluso el artículo 41 de la Constitución, que prohíbe multas superiores al impuesto omitido.
Para ilustrarlo con un ejemplo: si una persona heredaba una casa valorada en GTQ 600 000 como hijo del fallecido, debía pagar GTQ 36 000 (6 %%). Si no lograba pagar en seis meses (algo muy común dado lo burocrático del proceso), se le sumaba una multa de GTQ 36 000 más GTQ 4320 de mora por un año, llegando a un total de GTQ 76 320, equivalente al 12.72 % del valor de la casa. Para alguien sin ahorros, la única opción era vender la casa familiar. Esto convertía al impuesto en confiscatorio.
¿Por qué se eliminó este impuesto?
Este impuesto tenía múltiples problemas que justificaban su eliminación. En primer lugar, era una ley de 1947, es decir, tenía más de 77 años sin actualizarse y contenía referencias a instituciones que ya no existen. Además, apenas representaba el 0.04 % de lo que el Estado recauda en impuestos, lo que significa que el costo de administrarlo era mayor que lo que generaba. También se consideraba injusto porque no tomaba en cuenta si el heredero tenía dinero disponible para pagar el impuesto, obligando en muchos casos a las familias a vender la casa o los bienes heredados simplemente para poder cumplir con el fisco.
¿Cuánto se pagaba antes de esta eliminación?
Las tasas variaban según el parentesco con el fallecido. Para hijos, cónyuge y concubinos, el impuesto iba del 1 % al 6 % del valor de los bienes. Para parientes más lejanos, las tasas aumentaban considerablemente: los primos o tíos podían pagar entre un 3 % y un 13 %, los parientes políticos entre un 9 % y un 14 %, y las personas sin vínculo familiar pagaban entre un 12 % y un 5 % del valor heredado.
¿Qué pasa si tengo un trámite de herencia pendiente?
Esta es una de las mejores noticias de la reforma. Si usted tiene un proceso de herencia en trámite, ya no tendrá que pagar el impuesto. La ley establece una exoneración total de impuestos, multas, intereses y recargos que se hayan generado bajo la ley anterior, sin importar en qué etapa se encuentre su trámite. Las entidades que tengan expedientes pendientes deberán devolverlos a los interesados sin necesidad de que usted lo solicite.
¿Si ya pagué el impuesto, me lo devuelven?
El decreto aprobado no especifica ninguna devolución de los montos que ya fueron pagados.
¿Cómo serán ahora los trámites de herencia?
Los trámites serán mucho más sencillos. Los jueces y notarios encargados de procesos sucesorios ya no pedirán la liquidación ni el pago de ningún impuesto de herencias. Una vez concluido el proceso, simplemente presentarán los documentos correspondientes a los registros para hacer los traspasos de propiedad, sin ese requisito adicional.
¿Esta ley beneficia solo a personas con mayores recursos económicos?
Al contrario. Las familias de ingresos medios y bajos son las más beneficiadas. Antes, muchas familias guatemaltecas se veían obligadas a vender la casa familiar o parte de los bienes heredados para poder pagar el impuesto, especialmente porque existían multas del 100 % si no se pagaba en los primeros seis meses. Con la eliminación del impuesto, las familias podrán conservar íntegramente el patrimonio que sus seres queridos les dejaron.
¿Cómo afecta esto a las finanzas del Estado?
El impacto es mínimo. Este impuesto solo generaba alrededor de GTQ 39.7M al año, lo que representa apenas el 0.04 % de la recaudación total del país. En comparación, el Impuesto Sobre la Renta genera el 28.82 % y el IVA representa casi el 50 % de los ingresos tributarios. Además, los costos administrativos de cobrar este impuesto, que involucraba a múltiples instituciones como DICABI, la Contraloría, juzgados y la SAT, superaban los beneficios que generaba.
¿Otros países han eliminado impuestos similares?
Sí. Según los análisis previos a esta reforma, 15 de los 38 países miembros de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) ya habían eliminado este tipo de impuestos por considerarlos ineficientes y de difícil justificación.
UNA INVITACIÓN DE GRUPO PRENSA LIBRE
Correr para educar: 5K con causa

La carrera familiar En Movimiento por la Educación 5K 2026 convierte el deporte en una herramienta directa de apoyo educativo. Prensa Libre y Guatevisión convocan a las familias a un evento con impacto social y enfoque formativo.
Por qué importa. La iniciativa une actividad física y educación para impulsar movilidad social. También hábitos saludables en una etapa clave de formación académica.
Se realizará el domingo 15 de marzo de 2026 en el circuito de los museos, zona 13.
Mantiene un recorrido de 5 kilómetros diseñado para participación familiar.
La primera edición reunió familias y mascotas con enfoque solidario.
Lo indispensable. La inscripción de GTQ150 se convierte en una suscripción educativa anual para estudiantes de diversificado y nivel técnico.
Incluye contenidos impresos y digitales en matemáticas, redacción y tecnología.
Cada aporte financia herramientas que fortalecen criterio y habilidades prácticas.
La carrera busca consolidarse como tradición anual.
Lea la nota completa aquí.

Reynaldo Rodríguez
Condiciones electorales de Colombia: ¿se queda la izquierda?

El 8 de marzo se llevará a cabo la renovación de la totalidad del Congreso de la República junto con las elecciones presidenciales el 31 de mayo. La profunda gravedad de esta coyuntura ha detonado un nivel de participación atípico, saturando la rama legislativa con un volumen de candidatos nunca antes visto. Paralelamente, la pugna presidencial se perfila bajo una polarización asfixiante, con Iván Cepeda liderando a la izquierda, Abelardo de la Espriella dominando la derecha radical, y un centro político intentando resurgir a través de figuras como Claudia López y Sergio Fajardo.
La Desintegración del Monopolio Estatal
El debate electoral está cruzado de manera inextricable por una profunda crisis de seguridad y un deterioro del control territorial que evoca la violenta década de 1990. El paradigma del conflicto armado ha mutado radicalmente. La estructura jerárquica subversiva clásica – como la de las extintas FARC – ha dado paso a una fragmentación de células criminales guerras locales. Además, actores como el Ejército de Liberación Nacional emplean tácticas que los mezclan con las comunidades, lo cual imposibilita a las fuerzas armadas la distinción efectiva entre población civil y criminales. Simultáneamente, el Ejército Gaitanista de Colombia (Clan del Golfo) se ha consolidado como una red criminal transnacional con capacidades financieras monumentales.
En vastas regiones del país, el Estado colombiano ha perdido la exclusividad de la gobernanza. Estas estructuras ejercen un dominio ilegal de las regiones, suplantando las obligaciones constitucionales del Estado al administrar justicia punitiva, decretar prohibiciones de movilidad y cobrar tributación paralela a las economías locales.
Inflación y la Disputa por el Salario
Más allá de la violencia, la volatilidad de precios y el encarecimiento del costo de vida fungen como el juez supremo del electorado. Si bien la proyección de la inflación general proyecta un cierre del 4.1 %, este dato enmascara una asimetría que reduce el ingreso real de la clase media y trabajadora: la inflación subyacente proyectada en alimentos alcanza un lesivo 6.2 %, acompañada de un 4.3 % en servicios.
Esta disrupción en la capacidad de consumo ha centralizado el debate político en torno a la fijación del salario mínimo y el intervencionismo económico. Desde el oficialismo, Cepeda ha capitalizado el descontento impulsando agendas de asistencia social, un plan de salario universal y una reforma agraria. En contraste, la derecha advierte rigurosamente que los aumentos salariales artificiales, desligados de la productividad real, tendrán un efecto devastador al fomentar la informalidad laboral y destruir el tejido de las pequeñas y medianas empresas.
Los prospectos electorales
Contra todo pronóstico, y a contramano de la tendencia regional que favorece a perfiles puramente punitivistas frente al crimen organizado, el candidato de izquierda Iván Cepeda se posiciona como el aspirante con mayor tracción, proyectando hasta un 43 % de la intención de voto en primera vuelta. Por su parte, la opción de mano dura de Abelardo de la Espriella exhibe un estancamiento estadístico proyectado al 23.4 %. Su discurso resulta eficaz para movilizar a los estratos ultraconservadores, pero es percibido como tóxico por el votante urbano moderado, donde encuentra altos niveles de rechazo.
Ante este escenario, la única alternativa estratégica de la derecha es impedir la consolidación absoluta de Cepeda en primera vuelta. La viabilidad del bloque conservador y de oposición depende de su capacidad para converger en el balotaje. La derecha se enfrenta con un grave dilema: debe atraer al centro moderado bajo una plataforma que pueda promover con credibilidad la restauración del orden público –frente a ejemplos de incapacidad como México – y, simultáneamente respuestas rápidas ante la escalada de precios sin comprometer sus relaciones con la empresa privada.
La derecha en Colombia se enfrenta a un escenario adverso y, a pesar del precario manejo económico y de seguridad de la izquierda, Cepeda pareciera ser el más probable para una victoria aplastante hoy en día.
![]() Por: Glenda Sánchez | ![]() Por: Ximena Fernández |



